
Hace una semana el sargento Pedro Germán Diaz y los oficiales Ricardo Torres Barbosa y Alejandro Rubén Batalaro, fueron salvajemente asesinados en su puesto en la Superintendencia de Comunicaciones del Ministerio de Seguridad bonaerense, en la ciudad de La Plata.
El crimen tomó rápidamente categoría política. Los candidatos de la oposición aprovecharon el sangriento hecho para cuestionar a los encargados de manejar la seguridad, principalmente a Leon Arslanian.
Desde el oficialismo también se preocuparon por el crimen al punto que la candidata oficial suspendió un acto de campaña y el mismísimo presidente Kirchner pidió desde el estrado del Salón Blanco de Casa Rosada, el esclarecimiento del hecho y dejó en claro sus sospechas de que el tema este vinculado con la campaña electoral.
Pero la cosa parece que fue para el otro lado. En una semana la justicia descubrió que se trata de un tema de celos.
Al parecer un empleado del Ministerio de Desarrollo Humano bonaerense, estaba de novio con una mujer policía, que a su vez mantenía relaciones con el sargento Pedro Diaz.
Entonces el novio despechado, con ayuda de un barra brava del club Estudiantes de La Plata ingresaron en una delegación policial, acribillaron a balazos y acuchillaron a tres policías y se fueron. Los dos ya están detenidos, "la casa esta en orden".
En el país que aún no sabe quién mató a María Martha, ni a Norita, ni a Jimena Hernández, en el que aún no sabe donde está Christian Schaerer, ni Fernanda Aguirre, ni Antonini Wilson, ni tampoco sabemos quien voló Río Tercero, ni cuánto valía realmente el gasoducto que va a construir Skanska, en una semana se reveló el caso de violencia policial más impactante de los últimos tiempos.
Y mientras todos los giles pensaban que se trataba de un caso vinculado a la política, resulta que sólo era un tema de polleras.
Igual, siempre hay que verle el lado positivo a las cosas: los consumidores no tendrán que hacerle el boicot a los perejiles...ya están detenidos.
El crimen tomó rápidamente categoría política. Los candidatos de la oposición aprovecharon el sangriento hecho para cuestionar a los encargados de manejar la seguridad, principalmente a Leon Arslanian.
Desde el oficialismo también se preocuparon por el crimen al punto que la candidata oficial suspendió un acto de campaña y el mismísimo presidente Kirchner pidió desde el estrado del Salón Blanco de Casa Rosada, el esclarecimiento del hecho y dejó en claro sus sospechas de que el tema este vinculado con la campaña electoral.
Pero la cosa parece que fue para el otro lado. En una semana la justicia descubrió que se trata de un tema de celos.
Al parecer un empleado del Ministerio de Desarrollo Humano bonaerense, estaba de novio con una mujer policía, que a su vez mantenía relaciones con el sargento Pedro Diaz.
Entonces el novio despechado, con ayuda de un barra brava del club Estudiantes de La Plata ingresaron en una delegación policial, acribillaron a balazos y acuchillaron a tres policías y se fueron. Los dos ya están detenidos, "la casa esta en orden".
En el país que aún no sabe quién mató a María Martha, ni a Norita, ni a Jimena Hernández, en el que aún no sabe donde está Christian Schaerer, ni Fernanda Aguirre, ni Antonini Wilson, ni tampoco sabemos quien voló Río Tercero, ni cuánto valía realmente el gasoducto que va a construir Skanska, en una semana se reveló el caso de violencia policial más impactante de los últimos tiempos.
Y mientras todos los giles pensaban que se trataba de un caso vinculado a la política, resulta que sólo era un tema de polleras.
Igual, siempre hay que verle el lado positivo a las cosas: los consumidores no tendrán que hacerle el boicot a los perejiles...ya están detenidos.