martes, 26 de junio de 2007

Vamos por el Guinnes


Lunes 25 de junio de 2007, Nueva Chicago, gigante institución del barrio de Mataderos se juega la permanencia en la primera división del fútbol argentino, del otro lado Tigre sueña con regresar a la máxima categoría luego de 27 años.
Las dos hinchadas, muy seguidoras por cierto, se odian con pasión, producto de varios enfrentamientos en el fútbol de ascenso, todos saben que se trata de un partido de alto riesgo...todos saben?
El partido se juega dentro de la Capital Federal, la organización depende del Ministerio del Interior encabezado por el siempre polémico Anibal Fernández, quien en su momento eligió al ex arbitro Javier Castrilli para que termine con la violencia en el futbol porteño. (Mario Gallina, titular del COPROSEDE esta vez puede dormir tranquilo).
Castrilli no puede dedicarse a este vital encuentro ya que esta dedicado a su campaña política para ser intendente del partido de Almirante Brown, entonces la organización quedo en manos de...Fernández?
Lo que había que evitar sucedió: 1 muerto, 14 heridos, partido suspendido y un centenar de hinchas detenidos (que mientras se escribe esta humilde columna ya deben estar en sus hogares).
El operativo policial fue de 350 efectivos policiales, la mitad que se habían utilizado la semana anterior en el partido de ida en cancha de Tigre, y aquí surge el primer interrogante. Por que cabeza pasó la posibilidad que el partido era la mitad de riesgoso sólo porque se jugaba del otro lado de la Avenida General Paz?
La invasión del campo en los momento que el juez del encuentro, Gustavo Bassi, cobraba el penal a favor de Tigre y que dejaría el encuentro 3 a 1 a favor de los de Victoria, contó con la absoluta colaboración policial debido a su excesiva pasividad para disuadir a los violentos.
Las pedradas y las corridas continuaron en General Paz en medio de los automovilistas que nada tenían que ver con la reyerta futbolística, en lo que se denominó una "zona liberada".
Navarro Montoya, arquero de Nueva Chicago que fue abordado por sus propios hinchas, después de 20 años en el fútbol profesional solo pudo decir: "como están sucediendo las cosas en esta sociedad, tengo que agradecer que no me hayan golpeado" (recordemos que al arquero lo tiraron al suelo y lo dejaron en slip).
El fútbol argentino sumo su muerto número 179 en los últimos 30 años, y nada parece inmutar a los Grondona, los Anibal Fernández, los Castrilli, los Gallina, los dirigentes de todos los clubes de nuestro país.
La solución es la represión, el derecho de admisión, los partidos sin publico visitante, la quita de puntos? Es imposible saberlo, ellos, quienes tienen que cuidar a los hinchas no lo saben, no saben hacerlo, no están capacitados, no les interesa. Ellos ya lograron el record, Argentina esta primera en el ranking de violencia en el fútbol.
Dependerá de nosotros, los hinchas comunes, terminar con esto. Votando a otros dirigentes políticos, votando a otros dirigentes en las Instituciones futbolísticas, cortando las calles para que renuncie Grondona o simplemente (y hasta ahora parece la única solución) dejando de ir a la cancha.

2 comentarios:

Mesiguelaside dijo...

Parafraseando a Groucho Marx, quien dijo algo así como "No quiero formar parte de un club que me acepte como socio", los verdaderos hinchas de fútbol deberían optar no asistir a un partido que acepte (y en muchos casos apañe) en sus tribunas a delincuentes con camiseta. Como viene la mano, acaso no es infinitamete mejor juntarse con los amigos, sufrir juntos, gritar juntos y cuando termina el partido bajarse unas grandes de muzza con birra lejos de los piedrazos y los puestos de Coca voladores?

Antero dijo...

totalmente de acuerdo con g-news. He leido esta mañana en el diario marca (España) la noticia y me ha dejado muy triste, una pena que esto ocurra. El futbol debería ser una fiesta entre amigos y cada vez es más peligroso ir a un estadio.